Cuentos

El hombre que vive de ilusiones

Él y ella estaban ahí, sentados uno junto del otro, mirándose tiernamente y dejando que sus ojos reflejaran la felicidad que sentían, esperando a que el avión despegara para volver a aquel lugar donde todo comenzó…
Un verano en el que todo el mundo va a la playa, él caminaba en el malecón, dirigiéndose hacia la playa con la cabeza mirando al suelo, recordando aquellos momentos de felicidad que tuvo con aquella persona que pudo llamar esposa, quien lamentablemente había fallecido pocos días antes, cuando estuvo frente a la playa comenzó a caminar donde el agua termina y comienza la arena, con pasos lentos pero muy firmes y sin levantar ni un grado la cabeza continuo su camino, pero el destino hizo que él en un momento único y desesperado por encontrar la felicidad levantara su mirada y lo primero que vio fue a ella, con su traje de baño, llena de carisma, estaba sentada sobre la arena con su hermoso pelo rizado justo a la orilla del mar, dejando que el viento le diera la caricia más suave que le podía dar la vida, y del mismo modo dejando ver su belleza a toda persona que pasara por ahí. Él se acercó a aquella chica tan linda y con una voz muy cálida la saludo, ella levantando cariñosamente la cabeza y con solo su mirada respondió su saludo, poco a poco empezaron a conocerse, día tras día se veían a la misma hora y se sentaba a la orilla del mar para platicar una y otra vez, un día él tomó la decisión de decirle que lo que sentía por ella no solo era cariño y afecto, él sentía algo aún más fuerte, y no pudo guardárselo más, pero tenía miedo de que ella le respondiera con un no, él trataba una y otra vez de decirle lo que sentía por ella pero él no era muy bueno con las palabras, asi que empezó a mandarle cartas en las que poco a poco empezaba a decirle indirectamente lo que sentía.
Pasaron algunos días, mientras ellos disfrutaban cada momento en los que estaban juntos, en los que podían platicar y jugar bajo el atardecer y pasar cientos de momentos únicos, él ya no podía ocultar sus sentimientos, la tomó del brazo y la miró a los ojos y de manera muy decidida abrió lentamente la boca para que la primera palabra saliera, pero sin darse cuenta los labios de ella ya estaban sobre los suyos, él no sabía qué hacer y lo único que hizo fue dejar pasar el momento, cuando al fin terminó, la abrazo muy fuerte y sin decir otra cosa se despidió de ella.
Asi comenzó todo, regresaron juntos a casa, empezaron a compartir todo lo que tenían, primero salían de paseo cada dos días, después cada tercer, luego cada fin de semana y finalmente los paseos se acabaron, los momentos de felicidad se agotaban porque poco a poco aparecían los problemas, los disgustos, la indiferencia, por lo que decidieron hacer ese pequeño viaje a donde todo empezó y dejar un poco la rutina…
Finalmente, el avión despego y de este modo comenzaba la nueva aventura en la cual esperaban volver a tener esos momentos de felicidad y continuar con su vida juntos llena de felicidad.
Al llegar al lugar, lo primero que hicieron fue ir a la playa en la cual él la había visto por primera vez, y una vez más sentados frente al mar comenzaron a recordar todo lo que habían pasado juntos y sin importar que el sol ya se hubiera escondido ellos continuaron en su larga plática.
Pasaron los días en ese hermoso lugar, al parecer todo había salido de maravilla, la felicidad había regresado, estaban totalmente felices, definitivamente todo iba a cambiar cuando regresaran a casa. Ella decidió ir, por última vez, al mar antes de regresar a casa y le pidió a él que la acompañara, misteriosamente él le dijo que no y ella un poco desconcertada decidió ir sola y no discutir para no romper aquel momento lleno de felicidad.
Mientras ella se adentraba al mar, él preparaba una sorpresa, cuando ella regresara a la pequeña cabaña en la que se alojaban, él la recibiría de rodillas, con las manos extendidas y en ellas un hermoso anillo con el cual él le pediría matrimonio, pero antes de que esto sucediera un enorme y ahogado grito se escuchó en el mar, era ella que gritaba de dolor, él rápidamente entró al mar para sacarla, cuando salieron la acostó sobre la arena y miró que en su pierna tenía una enorme picadura, ella con palabras muy lentas le dijo que una medusa era la causante de aquel dolor tan inmenso, el rápidamente la llevó a la cabaña y salió corriendo a buscar ayuda, cuando por fin regresó ya era demasiado tarde, ella ya había muerto, pero en uno de sus dedos estaba aquel anillo que él le iba a dar y justo debajo de ella estaba escrito sobre la arena la palabra “acepto”.



Creado por:
Esteban Alejandro Sánchez Juárez
Aldo Gracia Mauricio
Henry Morales Portillo


Esto solamente sucede en México

Un día soleado, muy caluroso, iba Santiago en su coche rumbo al Distrito Federal por la autopista Puebla-México, para su desgracia en la caseta de cobro había una manifestación de profesores. Estaba muy angustiado porque llegaría tarde a una entrevista de trabajo, su desesperación era tanta, que aceleró su carro y los mató a todos y llegó feliz a su entrevista, pero para su desgracia no lo contrataron porque no tenía experiencia laboral.

Autores:
Iridian Pozos Velázquez
Luis Alberto Martínez Carbajal

Jesús Vélez Rosas

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